Aňos viajando era tiempo suficiente para sentir el rigor del cansancio en su cuerpo. Aquél volcán atravesado en su camino era un rival digno de dar lucha. Estaba perdido.
Al séptimo día, la cumbre lo aguardaba y junto a él, el calor del ardiente magma que brotaba desde lo más profundo de la tierra; Sintió su calor y se asombró.
Pero algo le quemaba la nuca y no era el magma, venía desde más allá de lo que la espesa ceniza le permitía ver. Un calor que ardía la piel pero no quemaba. Se asombró todavía más.
Caminó en dirección opuesta al volcán y entre algunas rocas, cenizas y árboles secos, encontró el implacable fuego que ardía con una fuerza que jamás había sentido antes. Sus llamas se alzaban alto y revoloteaban nerviosamente antes de volver a caer.
Fue en ese momento cuando entre el poderoso fuego que asoraba su razón encontró aquél ave de gran porte, enredada entre su nido, ardiendo en todo ese fuego; De sus ojos brotaban las llamas, de sus plumas la luz, de su piel salía todo ese calor. Estaba ardiendo incandescente.
Una terrible compasión invadió al viajero que con lástima comenzó a mirar aquel ave. Casi podía sentir su sufrimiento y por ello decidió arrojarle el último poco de agua que llevaba consigo. Y Así lo hizo.
- Bella ave, - dijo - que ardes en llamas infernales, dejame darte lo último de mi agua para que en tu desgracia no estés sola y en la mia tampoco. Toma mi bondad y haz de ella un alivió a tu sufrimiento. Y le arrojó el agua.
En aquél momento la intensidad del fuego creció y la incandescente luz que asomaba de las plumas se encendió obligando al viajero a retroceder.
- ¡En tu torpeza, viajero, no entorpezcas a los demás! -Aquel fuego hablaba y decía:
" ¡Toma tu bondad, yo no la quiero. Tu agua sabe podrido!. Arder es lo que quiero y arder es lo que haré. Da media vuelta y vuelve a entregarle compasión a quienes no quieran arder en llamas porqué mi fuego no dejarà de flamar hasta que mi cuerpo en cenizas se convierta.
Así muere el Fénix y así nace el fenix.
Es el dolor y el sufrimiento mi mejor aliado y mi enemigo quién trate de consolarme.
¡No necesita ningún consuelo el que quiere arderse a si mismo!.
Solo estoy en mi dolor y solo quiero estar. ¿Quién más puede entender mi sufrimiento más que yo?. ¡NADIE!.
Los sentimientos son únicos e intransferibles y quién busca compasión del amigo no busca más que un alma prestada porqué la suya está vacia. Aleja tu agua podrida de lástima que mi que mi alma está rebosante. ¡UN ALMA LLENA ARDE E INCANDESE.
Aleja tu bondad de mi presencia que me ofendes. Trata de calmar mi sufrimiento y te escupiré la cara. Sufriendo se quema mi cuerpo y del dolor nace la luz. Mis cenizas son mi cuerpo destrozado y del destrozo se proyectan destellos lumínicos. Un nuevo Fénix.
¿Porqué tratas con tu compasión de impedir que nazca un nuevo ser?.
El dolor, el sufrimiento, mi destrucción es mi mejor arma, tu actitud compasiva tu mayor defecto y tu lástima la mas vil de las ofensas.
Y dicho esto el fénix ardió tan fuerte que su cuerpo se perdió y un grito aterrador de dolor se escuchó.
Y cuando la incandescencia del calor, cuando la luz cegadora desapareció, habia cenizas, Solo cenizas y fuego.
El viajero quedó asorado, estupefacto. Y más desconcertado aún al ver que"se asomaba flamante el ave más bella que jamás había visto. Sus alas rojas y amarillas de un intenso color tenían luz propia y se alzaban imponente ante él, ante la vida, soltando llamaradas de su amenazante pico amarillo.
- ¡Oh! Maravillosa creatura, dejame arder en tu fuego, dejame sentir el dolor de tu sufrimiento y renacer como lo has hecho. Quiero volar lejos y encontrar mi camino - Dijo el viajante perdido.
- ¡Jamas arderas si no puedes provocar tu propio fuego y sentir tu propio dolor, infortunio y miseria.
¿Porqué buscas alivio en la compasión de mi fuego?
Jamás tendré lástima porqué es justamente eso lo último que necesitas. NECESITAS arder desde dentro, sufrir desde dentro, tus entrañas deben quemarse sin piedad del dolor, hacerle frente a la muerte y escupirle la cara. Que tu destrucción sea dolorosa y que del dolor surga tu poder. Olvídate de buscar alivio en almas agenas, en fuegos ajenos, olvidate de rogar calmas prestadas y caminos andados. ¡Busca el propio!
¡EL FUEGO ESTA DENTRO TUYO, ENCIENDELO!
Y Asi el Fénix alzó sus perfectas alas y se alejó del viajante quién entendió que la única manera de encontrar su camino era ardiendo como lo habia hecho el fénix.
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